Hay muchas veces que no te das cuenta de lo que puedes perder por querer ganar. Poner a alguien entre la espada y la pared no siempre es bueno, porque igual ese alguien no quiere blanco o negro, igual quiere gris, y no le estás dando la oportunidad de que te lo diga.
Precipitarse en dar un "ultimatum" puede ser un error que lleves contigo el resto de la vida, pero si esa persona quiere gris de verdad, si de verdad lo desea, no tiene porqué ser así. Si no es un cobarde, te lo dirá algun día, estará tan necesitado de gris que no va a poder callárselo. Pero tú, ¿estarás ahí cuando eso ocurra?